viernes, 16 de septiembre de 2016

EL CORAZÓN DEL MUNDO (2003-2009)

EL CORAZÓN DEL MUNDO (2003-2009)

LÁPIDA PARA COLOCAR EN DICIEMBRE

aquí yace
                 en el centro del verde diáfano
                 aquello que fue
                 presencia
                 perduración
                 fuego entre fuegos
                 oficio de maíz

aquí yace
                 quien fue a buscar
                 un mundo nuevo
                 con la fe del labrador
                 y la prosapia del carpintero

aquí yace
                 entre aires de flautas
                 en tránsito hacia 
                                     un bosque de casuarinas
                 para alivio
                 de no se sabe
                 qué poderes

aquí yace
                 mientras sigue
                 lloviendo...
                 lloviendo...

EL VIENTO DICE

¿es que soñabas?
¿soñabas acaso con un último poniente
enclavado en el barrio de los paraísos?
¿o en ese atardecer en el barrio de Agronomía
mientras la luz caía sobre los pabellones
cubiertos de hiedra?
¿regresabas? ¿una y otra vez 
regresabas sobre mis pasos?
¿una y otra vez regresabas
a un círculo de niebla
corazón errante
colmado de malvones?
¿es que soñabas?
¿es que no dejabas de reposar
en la copa de los pinos transformados?
¿y antes del cielo, qué...?

Aún se demora la luz
bajo la llovizna
            de noviembre.
  
HERMANDAD (FRATELLANZA)

Hay quien cree seguir una estrella
y se pierde en horizontes
pobres de opulencia,
se asoma al monte de zarzas
y descubre el fulgor de un mistol.

Otros lo acompañan
en ese ir y venir:
débiles o fuertes,
mínimos o enormes
caminan en la noche
livianos de pesadumbre.

Al fin, el día los encuentra libres,
de pie, urgidos por seguir nuevas estrellas.

Otros más los seguirán,
sin orgullo ni suficiencia,
prestos al camino, 
descalzos, 
despojados de melancolía,
buscadores de unicornios,
imperfectos cazadores
de bosques ensoñados,
catadores del vino de la amistad,
hermanos de la luz, 
del árbol 
y la tierra.

TARDE IMPASIBLE

árboles y árboles
                grabados para siempre
                como una melodía infantil
hoja tras hoja
flor tras flor
tilos
        paraísos
                       rojizos prunus
cada uno con su nombre
que sabe de purísimos amaneceres
y de tiernas enredaderas acariciantes

cada cual con su destino soñado
o apenas entrevisto pero que anhela ser

rama tras rama
nudo tras nudo
tallo tras tallo
                        irradiación de savia
                        para desconcierto del caos

                        regocijo y salvación

AZUL TRISTE

mi ángel guardián
     mi sol rojo
     mi dios escondido
mi árbol dorado
      mi sola nube sobre fondo azul
      (triste azul)

ya estás
en tu paraíso 
lejano
inaccesible
mientras
la alegría
se abroquela
en
una
tierna
           madrugada

A LA MAGA

cuídame
del ensueño 
                     y la huida
de la nostalgia  
                         y sus frutos
de las esquinas sin destino
del mar grávido
de las flechas del mal amor

cuídame
del sueño eterno
y de los mortales
de tus ojos de cansancio
y niebla
del eclipse emocional
y la hora extraña
del silencio

de mi pasión tardía

A LA DIOSA DESCONOCIDA

porque no te conozco
ni te conoceré
porque no llegaré jamás a tu sustancia
(¿entienden lo que significa jamás?)
porque no estoy
ni quiero permanecer
impasible
porque te digo adiós
queriendo decir
hasta algún día
(tu respiración se escucha desde aquí
tu luz irradia la claroscura vida mía)

desconocida:
este canto 
lleva su desazón
mientras 
dormís
impávida
sobre
reinos de dracena.

VI CAMINAR A UNA MUJER

vi caminar una mujer
-delicados hombros al nocturno-
yendo de mirada en mirada
de boca en boca
de pupila a voz

la vi junto a la pared
                        en sueños
o tal vez
               en vigilia afiebrada
               en desconcierto

la vi húmeda, frutal, trémula 
                                   contra la sombra
                                   oculta para otros,
                                   iluminada

yo la vi
la vi fulgurar
                     para mi cantar doliente
                     para alimento de celebración
                     para mi reino de ceniza

CIUDAD SITIADA

Llegó para no ser pensada.
Se derramó como aire de amor
y estalló para devastarme 
cuando menos esperaba 
este soplo de vida.
No hubo tiempo para detenerla:
falló el cerco defensivo,
fracasó la maquinaria de guerra,
el arco, los arietes y las flechas.
Poco pudo soportar el muro. Inmóvil,
conmovió umbrales, 
apariencias
                  de torres fortificadas, 
                  débiles almenas.
Ella vino cual
                       luz de primavera,
                       intromisión de aguas caudalosas,
                       divinidad de la Roma mítica.
Nada fue igual desde entonces:
ni la realidad del cielo
ni la extenuación de los jacintos.
Vivo entre el día y la noche,
entre océano y río, insomne.
Estentóreas llamaradas oscuras 
                                          me convocan.
Turbias ternuras de licores amorosos
                                           me alejan.

EL DULCE SOÑAR 

                                   "Acuérdome del tiempo en que viniste 
                                    a visitar mi pecho".
                                    (verso de La vida solitaria de Giácomo Leopardi).

Anhelo de perduración:
ojos cargados de una noche diáfana de primavera,
de una luz más pura que aires de jardines en octubre.
Esa imagen es mi alma, como nunca mi alma.

¡Imágenes que unen pasado y presente
para ir remontando por un mundo
donde perduran lunas, magnolias,
barrios antiguos y coronas de azahares!
¡Acuérdome de ese tiempo,
tiempo en que llegaste a habitarme!

Pero no me engañé:
presentí que rozando 
la estatua edificada
                                con fuego y viento, 
                                sólo quedaría la noche,
                                la otredad, la perdición.

Entonces ya no me habitarás.
Bajo el sol negro de las ausencias
me pondré a salvo de tus poderes.

CASI FÚNEBRE

ni ángeles custodios
ni llorosos deudos
velan estos despojos

la idiota muerte
anduvo entre papeles
revisando libros, revistas,
escritos, dibujos y ofrendas

se detuvo a 30 centímetros
de la puerta-cancel
derechito donde
la intemperie
me abriga

roe solamente una sombra
ahora sombra
antes espíritu y sangre

llegó de amanecida
oteando coágulos
desdentada

sonrío
y una vez más 
conjuro
aquel 
nuevo intento
para hundirme 
                        en la nada
  
LLUVIA BIENHECHORA

¿son nuestros esos pasos?
¿es este el eterno día que deviene?
empieza 
              a dolerme el alma
              toda magnolia
              ceñida al viento-compañero
              al azur

decoloradas 
se apaciguan 
las nubes
de corazón crispado
¿se han de llevar el canto del gallo
y el color de las campanillas
y el ladrido?

los que duermen no saben
de lluvias bienhechoras
cerraron el pecho 
al golpeteo de alondras
en la Avenida de las Casuarinas
al acorde de soplo tenue 
de flauta caduca.

ha cubierto el valle 
un sol herido
                      escuchando el viento ulular 
                      entre las casuarinas
                      y el silencio crecer 
                      sobre la tierra húmeda.

¡Lluvia bienhechora,
benigna pasajera de la aurora!

EL AROMO

Con temporal y todo,
el alma del aromo:
es hora de nublarse ya.
Está muy gris 
el cielo
y aquí, desvelado, 
el aromo.

Grato el ejercicio de contemplarlo,
sin olvido del nuevo brote
y del aromo reseco hace siglos.

El aromo sube. 
                        Sonámbulo y tembloroso
                        sube a la noche 
                        y de la noche
                        al abismo del alba.

Y hay canto de gallos.
Y hay vuelo de sal. 
Fuegos que me despiertan
cuando 
me voy 
            durmiendo en el aromo,
            en el silencio subterráneo del bosque.

Sube el aromo. 
Anublado sube.
Respirando. Trémulo. 
Soñado al galope
contra el signo adverso. 

Desde mi garganta crece.
Del fondo de la vida crece.
Alas desplegadas en sucesivos fuegos.
Columpios de ramas somnolientas.

Contra todo poder, el alma del aromo. 


TANGO EN SI MENOR

Y sé que ahora vendrán caras extrañas,
lóbregas caras que mascullan músicas distantes
indiferentes al amor y al dolor, al ser y la nada,
a lo húmedo y frío,
como la máscara 
de un mastín implacable y feroz,
como la caña hueca 
de la doña resbaladiza y serpenteante,
como la gran esperanza blanca  
de las almas negras,
como pendular egoísta monocorde 
           figurativo / incoloro / transparente,
como ese búho ciego 
de plumas fatídicas
como un esqueleto tibio 
de alimaña aplastada
como la difuntita arborescente aquella.
Yo sé que vendrán caras extrañas 
sin limosna
que rapiñar 
ni alma que bendecir
disimulando oleadas de sangre 
debajo de una sotana.
Desde el barro, sí, 
vendrán algas o geles,
detritus o fauna cadavérica
rasgueando un tronco podrido
de cuerdas heladas y amarillas.

POMPEYA Y HERCULANO

                                                  A mi padre Luis Speranza, oriundo de la Campania

Hoy los evoco, fieles habitantes
de la Campania, tierra patria,
que han sucumbido al viento de Vulcano.
Han pasado las centurias 
y el momento último:
zozobra, horror, miedo, despedidas,
en tanto, soles se arremolinaban
sobre el olivar 
y bandadas de mirlos
bordeaban el mare nostrum.
¡Oh vidas comunes a punto de ser 
arrojadas al Leteo!
¡Sagradas vidas a merced de la ira del dios!
Trechos que van de la llanura al himeneo
en el día ya oscurecido por la ceniza.
Señales. Estrépito en árboles parduscos.
Deidades de los bosques huyendo
como sombras del Hades 
hacia muros cubiertos
de hiedra. 
Y lava. 
Y silencio. 
Y soledad después de la lluvia ígnea.
En las aguas purpúreas flotan 
cuerpos, ropas, muñecas, 
aves, flautas, ánforas.
Los dioses lares 
lloran debajo de las piedras
del templo lunar.
Mutilado, el día es un demonio flameante.

EL ADIÓS

Un dulce azul te rescata del olvido.
Una barca dorada mece tu sueño.
Tu frente está cargada
de una corona de violetas.
Tu sueño es el silencio
de caudalosos manantiales,
a la sombra de álamos y recuerdos infantiles.
Serena flor amarilla:
¡a cuantos siglos estoy de vos,
el pecho colmado de preguntas sin respuestas!.
Tranquila habitás tu mundo.
Entonces, ¿con qué derecho 
susurro mi pasión tardía?
¿Quién soy para irrumpir en tu paraíso
pleno de dulzores, descubrimientos y primaveras?
Serena flor: nunca te acerques al Triste.
Si recordara 
mi camino
no me dolería 
tu ausencia.

CORAZÓN GENTIL 

No hay día
en
que
no
te
recuerde
como
aquel
día.
Aún
miro
tus
ojos
desde
aquí.
Por
vos
resplandece
mi corazón
extraviado.

ELEGÍA PARA NAVEGANTE

                                                 In memoriam de Rodolfo Alan Nauta

Inicios de diciembre en un país lejano.
Los días devienen pájaros,
nefandos presentimientos.
De golpe, la noticia inmisericorde
martillando los corazones cruza el mar.
Impavidez, incredulidad, desconcierto,
aún cuando sepamos que somos
viajeros en camino hacia la verdadera patria.
Dios ve todos los caminos.
Los caminos están en sus manos.
Ojos azules iluminando.
Entrando y saliendo de salas blancas:
luces de colores y aparatos estrambóticos.
Voluntad de vivir inmensa como el alba.

En esas horas eternas:
¿en qué barrio de la infancia te extendías?
¿qué compañero de aula recordabas?
¿a cuál árbol subías sin compañía
para ir adentrándote en el silencio?

Y pasaban como postales:
amores, 
hijos, 
asombros entrevistos,
encuentros en la Costanera
finales de año,
crepúsculos en la Siberia,
tristezas recónditas,
padre y madre.

¿Te acordarás de nosotros,
tus hermanos de la 32?
¿del patio Sarmiento?
¿de las formaciones en la Plaza de Armas?
¿de la "funebrera" en cuarto año?

Nobilísimo hermano:
adiós a tus botines marrones,
a tu sonrisa clara,
a tu entrañable compañerismo.
Volverás a ver desde un avión
cielos nocturnos, islas, vésperos,
paisajes terrestres,
ciudades de acero y cristal.
Vivirás, contra el olvido y los mármoles.
Y entrarás en las calles de la Jerusalén Celeste
bebiendo la infinitud del Espíritu.

1° DE MAYO DE 1982

                                         In memoriam de Eduardo "Pituso" De Ibáñez, 
                                         caído en Malvinas 

En el sur del sur,
en las heladas aguas del sur
yace el cuerpo del héroe muerto.
En pocos minutos más, la boca del Atlante
devorará, a él y a su compañero,
engulléndolos en el vientre de la noche.
Ya el día se oculta. 
Y ha sido un día inclemente,
surcado de motores trepidantes, 
fuselajes agujereados
y espectrales misiles.
Es la hora de la muerte, la que no dice palabra,
la que no tiene boca entre algas carcomidas.
(¡Ay, Patria! Por vos, oscura sangre,
se regaron montañas, llanos y mares
de flores azulinas, lágrimas y estertores).
Vengan hermanos: 
¿no ven como brilla 
el cuerpo del héroe en el océano?
¿no ven la luz brotar del centauro?
Halo que rompe la tiniebla y llega al presente,
aclarando el horizonte,
fijando un rumbo
que siempre 
será el sur:  
el sur que es el norte de la Patria.


DE LUZ

                             "El sol sale sobre las avenidas"

Poco a poco,
levantarnos de nuevo,
una vez más.
Es preciso seguir.
Es preciso salir de la tristeza.
"Espero -me dijiste- "ese rayito de sol
que me dé calor".
Vos quedate junto a mí.
Ayudame a pasar este tiempo de prueba.
A encontrar personas que acepten
y compartan mi fragilidad.
Permanecé junto a mí:
que el dolor no prevalezca sobre la alegría.
Tu luz me ha vuelto más sensible a los demás,
capaz de mayor comprensión,
más atento al sufrimiento de los otros.
Me enseñaste a dar vida, presencia que permanece.
Porque ninguno vive sólo para sí mismo.
Vivimos para los demás y para Dios.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario