EL CORAZÓN DEL MUNDO (2003-2009)
LÁPIDA PARA COLOCAR EN DICIEMBRE
aquí yace
en el centro del
verde diáfano
aquello que fue
presencia
perduración
fuego entre fuegos
oficio de maíz
aquí yace
quien fue a buscar
un mundo nuevo
con la fe del
labrador
y la prosapia del
carpintero
aquí yace
entre aires de
flautas
en tránsito hacia
un bosque de casuarinas
un bosque de casuarinas
para alivio
de no se sabe
qué poderes
aquí yace
mientras sigue
lloviendo...
lloviendo...
EL VIENTO DICE
¿es que soñabas?
¿soñabas acaso con un
último poniente
enclavado en el
barrio de los paraísos?
¿o en ese atardecer
en el barrio de Agronomía
mientras la luz caía
sobre los pabellones
cubiertos de hiedra?
¿regresabas? ¿una y otra vez
regresabas sobre mis pasos?
regresabas sobre mis pasos?
¿una y otra vez
regresabas
a un círculo de
niebla
corazón errante
colmado de malvones?
¿es que soñabas?
¿es que no dejabas de
reposar
en la copa de los
pinos transformados?
¿y antes del cielo,
qué...?
Aún se demora la luz
bajo la llovizna
de noviembre.
HERMANDAD (FRATELLANZA)
Hay quien cree seguir
una estrella
y se pierde en
horizontes
pobres de opulencia,
se asoma al monte de
zarzas
y descubre el fulgor
de un mistol.
Otros lo acompañan
en ese ir y venir:
débiles o fuertes,
mínimos o enormes
caminan en la noche
livianos de
pesadumbre.
Al fin, el día los encuentra libres,
de pie, urgidos por
seguir nuevas estrellas.
Otros más los seguirán,
sin orgullo ni
suficiencia,
prestos al camino,
descalzos,
descalzos,
despojados de
melancolía,
buscadores de
unicornios,
imperfectos cazadores
de bosques ensoñados,
catadores del vino de
la amistad,
hermanos de la luz,
del árbol
y la tierra.
del árbol
y la tierra.
TARDE IMPASIBLE
árboles y árboles
grabados para siempre
como una melodía
infantil
hoja tras hoja
flor tras flor
tilos
paraísos
rojizos prunus
cada uno con su
nombre
que sabe de purísimos
amaneceres
y de tiernas
enredaderas acariciantes
cada cual con su destino soñado
o apenas entrevisto
pero que anhela ser
rama tras rama
nudo tras nudo
tallo tras tallo
irradiación de savia
para desconcierto del
caos
regocijo y salvación
AZUL TRISTE
mi ángel guardián
mi sol rojo
mi dios escondido
mi árbol dorado
mi sola nube sobre
fondo azul
(triste azul)
ya estás
en tu paraíso
lejano
lejano
inaccesible
mientras
la alegría
se abroquela
en
una
tierna
madrugada
A LA MAGA
cuídame
del ensueño
y la huida
y la huida
de la nostalgia
y sus frutos
y sus frutos
de las esquinas sin
destino
del mar grávido
de las flechas del
mal amor
cuídame
del sueño eterno
y de los mortales
de tus ojos de
cansancio
y niebla
del eclipse emocional
y la hora extraña
del silencio
de mi pasión tardía
A LA DIOSA DESCONOCIDA
porque no te conozco
ni te conoceré
porque no llegaré
jamás a tu sustancia
(¿entienden lo que
significa jamás?)
porque no estoy
ni quiero permanecer
impasible
porque te digo adiós
queriendo decir
hasta algún día
(tu respiración se
escucha desde aquí
tu luz irradia la
claroscura vida mía)
desconocida:
este canto
lleva su desazón
lleva su desazón
mientras
dormís
dormís
impávida
sobre
reinos de dracena.
VI CAMINAR A UNA MUJER
vi caminar una mujer
-delicados hombros al
nocturno-
yendo de mirada en
mirada
de boca en boca
de pupila a voz
la vi junto a la pared
en sueños
o tal vez
en vigilia afiebrada
en desconcierto
la vi húmeda, frutal, trémula
contra la sombra
contra la sombra
oculta para otros,
iluminada
yo la vi
la vi fulgurar
para mi cantar
doliente
para alimento de
celebración
para mi reino de
ceniza
CIUDAD SITIADA
Llegó para no ser
pensada.
Se derramó como aire
de amor
y estalló para
devastarme
cuando menos esperaba
este soplo de vida.
este soplo de vida.
No hubo tiempo para
detenerla:
falló el cerco
defensivo,
fracasó la maquinaria
de guerra,
el arco, los arietes
y las flechas.
Poco pudo soportar el
muro. Inmóvil,
conmovió umbrales,
apariencias
apariencias
de torres
fortificadas,
débiles almenas.
débiles almenas.
Ella vino cual
luz de primavera,
intromisión de aguas
caudalosas,
divinidad de la Roma mítica.
Nada fue igual desde
entonces:
ni la realidad del
cielo
ni la extenuación de
los jacintos.
Vivo entre el día y
la noche,
entre océano y río, insomne.
Estentóreas
llamaradas oscuras
me convocan.
me convocan.
Turbias ternuras de
licores amorosos
me alejan.
EL DULCE SOÑAR
"Acuérdome del tiempo
en que viniste
a visitar mi pecho".
a visitar mi pecho".
(verso de La vida solitaria de Giácomo Leopardi).
Anhelo de
perduración:
ojos cargados de una
noche diáfana de primavera,
de una luz más pura
que aires de jardines en octubre.
Esa imagen es mi
alma, como nunca mi alma.
¡Imágenes que unen
pasado y presente
para ir remontando
por un mundo
donde perduran lunas,
magnolias,
barrios antiguos y
coronas de azahares!
¡Acuérdome de ese
tiempo,
tiempo en que
llegaste a habitarme!
Pero no me engañé:
presentí que rozando
la estatua edificada
la estatua edificada
con fuego y viento,
sólo quedaría la noche,
sólo quedaría la noche,
la otredad, la
perdición.
Entonces ya no me
habitarás.
Bajo el sol negro de
las ausencias
me pondré a salvo de
tus poderes.
CASI FÚNEBRE
ni ángeles custodios
ni llorosos deudos
velan estos despojos
la idiota muerte
anduvo entre papeles
revisando libros,
revistas,
escritos, dibujos y
ofrendas
se detuvo a
de la puerta-cancel
derechito donde
la intemperie
me abriga
roe solamente una sombra
ahora sombra
antes espíritu y
sangre
llegó de amanecida
oteando coágulos
desdentada
sonrío
y una vez más
conjuro
y una vez más
conjuro
aquel
nuevo intento
nuevo intento
para hundirme
en la nada
en la nada
LLUVIA BIENHECHORA
¿son nuestros esos
pasos?
¿es este el eterno
día que deviene?
empieza
a dolerme el alma
a dolerme el alma
toda magnolia
ceñida al
viento-compañero
al azur
al azur
decoloradas
se apaciguan
las nubes
de corazón crispado
¿se han de llevar el
canto del gallo
y el color de las
campanillas
y el ladrido?
los que duermen no saben
de lluvias
bienhechoras
cerraron el pecho
al golpeteo de alondras
al golpeteo de alondras
en la Avenida de las Casuarinas
al acorde de soplo tenue
de flauta caduca.
de flauta caduca.
ha cubierto el valle
un sol herido
un sol herido
escuchando el viento
ulular
entre las casuarinas
entre las casuarinas
y el silencio crecer
sobre la tierra húmeda.
sobre la tierra húmeda.
¡Lluvia bienhechora,
benigna pasajera de
la aurora!
EL AROMO
Con temporal y todo,
el alma del aromo:
es hora de nublarse
ya.
Está muy gris
el cielo
el cielo
y aquí, desvelado,
el aromo.
el aromo.
Grato el ejercicio de contemplarlo,
sin olvido del nuevo
brote
y del aromo reseco
hace siglos.
El aromo sube.
Sonámbulo y tembloroso
sube a la noche
y de la noche
y de la noche
al abismo del alba.
Y hay canto de gallos.
Y hay vuelo de sal.
Fuegos que me despiertan
Fuegos que me despiertan
cuando
me voy
durmiendo en el aromo,
me voy
durmiendo en el aromo,
en el silencio subterráneo del bosque.
Sube el aromo.
Anublado sube.
Respirando. Trémulo.
Soñado al galope
Soñado al galope
contra el signo
adverso.
Desde mi garganta crece.
Desde mi garganta crece.
Del fondo de la vida
crece.
Alas desplegadas en
sucesivos fuegos.
Columpios de ramas
somnolientas.
Contra todo poder, el alma del aromo.
TANGO EN SI MENOR
Y sé que ahora
vendrán caras extrañas,
lóbregas caras que
mascullan músicas distantes
indiferentes al amor
y al dolor, al ser y la nada,
a lo húmedo y frío,
como la máscara
de un mastín implacable y feroz,
de un mastín implacable y feroz,
como la caña hueca
de la doña resbaladiza y serpenteante,
de la doña resbaladiza y serpenteante,
como la gran
esperanza blanca
de las almas negras,
de las almas negras,
como pendular egoísta
monocorde
figurativo / incoloro
/ transparente,
como ese búho ciego
de plumas fatídicas
de plumas fatídicas
como un esqueleto tibio
de alimaña aplastada
de alimaña aplastada
como la difuntita
arborescente aquella.
Yo sé que vendrán
caras extrañas
sin limosna
sin limosna
que rapiñar
ni alma que bendecir
ni alma que bendecir
disimulando oleadas
de sangre
debajo de una sotana.
debajo de una sotana.
Desde el barro, sí,
vendrán algas o geles,
vendrán algas o geles,
detritus o fauna
cadavérica
rasgueando un tronco
podrido
de cuerdas heladas y
amarillas.
POMPEYA Y HERCULANO
A mi padre Luis Speranza, oriundo
de la Campania
Hoy los evoco, fieles
habitantes
de la Campania , tierra patria,
que han sucumbido al
viento de Vulcano.
Han pasado las
centurias
y el momento último:
y el momento último:
zozobra, horror,
miedo, despedidas,
en tanto, soles se
arremolinaban
sobre el olivar
y bandadas de mirlos
y bandadas de mirlos
bordeaban el mare
nostrum.
¡Oh vidas comunes a
punto de ser
arrojadas al Leteo!
arrojadas al Leteo!
¡Sagradas vidas a
merced de la ira del dios!
Trechos que van de la
llanura al himeneo
en el día ya
oscurecido por la ceniza.
Señales. Estrépito en
árboles parduscos.
Deidades de los
bosques huyendo
como sombras del
Hades
hacia muros cubiertos
hacia muros cubiertos
de hiedra.
Y lava.
Y silencio.
Y soledad después de la lluvia ígnea.
Y lava.
Y silencio.
Y soledad después de la lluvia ígnea.
En las aguas
purpúreas flotan
cuerpos, ropas, muñecas,
aves, flautas, ánforas.
cuerpos, ropas, muñecas,
aves, flautas, ánforas.
Los dioses lares
lloran debajo de las piedras
lloran debajo de las piedras
del templo lunar.
Mutilado, el día es
un demonio flameante.
EL ADIÓS
Un dulce azul te
rescata del olvido.
Una barca dorada mece
tu sueño.
Tu frente está
cargada
de una corona de
violetas.
Tu sueño es el
silencio
de caudalosos
manantiales,
a la sombra de álamos
y recuerdos infantiles.
Serena flor amarilla:
¡a cuantos siglos
estoy de vos,
el pecho colmado de
preguntas sin respuestas!.
Tranquila habitás tu
mundo.
Entonces, ¿con qué derecho
susurro mi pasión tardía?
susurro mi pasión tardía?
¿Quién soy para
irrumpir en tu paraíso
pleno de dulzores,
descubrimientos y primaveras?
Serena flor: nunca te
acerques al Triste.
Si recordara
mi camino
mi camino
no me dolería
tu ausencia.
tu ausencia.
CORAZÓN GENTIL
No hay día
en
que
no
te
recuerde
como
aquel
día.
Aún
miro
tus
ojos
desde
aquí.
Por
vos
resplandece
mi corazón
extraviado.
ELEGÍA PARA NAVEGANTE
In memoriam de
Rodolfo Alan Nauta
Inicios de diciembre
en un país lejano.
Los días devienen
pájaros,
nefandos
presentimientos.
De golpe, la noticia
inmisericorde
martillando los
corazones cruza el mar.
Impavidez,
incredulidad, desconcierto,
aún cuando sepamos
que somos
viajeros en camino
hacia la verdadera patria.
Dios ve todos los
caminos.
Los caminos están en
sus manos.
Ojos azules
iluminando.
Entrando y saliendo
de salas blancas:
luces de colores y
aparatos estrambóticos.
Voluntad de vivir
inmensa como el alba.
En esas horas eternas:
¿en qué barrio de la
infancia te extendías?
¿qué compañero de
aula recordabas?
¿a cuál árbol subías
sin compañía
para ir adentrándote
en el silencio?
Y pasaban como postales:
amores,
hijos,
asombros entrevistos,
hijos,
asombros entrevistos,
encuentros en la Costanera ,
finales de año,
finales de año,
crepúsculos en la Siberia ,
tristezas recónditas,
padre y madre.
¿Te acordarás de nosotros,
tus hermanos de la
32?
¿del patio Sarmiento?
¿de las formaciones
en la Plaza de
Armas?
¿de la "funebrera" en
cuarto año?
Nobilísimo hermano:
adiós a tus botines
marrones,
a tu sonrisa clara,
a tu entrañable
compañerismo.
Volverás a ver desde
un avión
cielos nocturnos,
islas, vésperos,
paisajes terrestres,
ciudades de acero y
cristal.
Vivirás, contra el
olvido y los mármoles.
Y entrarás en las
calles de la Jerusalén Celeste
bebiendo la infinitud
del Espíritu.
1° DE MAYO DE 1982
In memoriam de
Eduardo "Pituso" De Ibáñez,
caído en Malvinas
En el sur del sur,
en las heladas aguas
del sur
yace el cuerpo del
héroe muerto.
En pocos minutos más,
la boca del Atlante
devorará, a él y a su
compañero,
engulléndolos en el
vientre de la noche.
Ya el día se oculta.
Y ha sido un día inclemente,
Y ha sido un día inclemente,
surcado de motores
trepidantes,
fuselajes agujereados
fuselajes agujereados
y espectrales
misiles.
Es la hora de la
muerte, la que no dice palabra,
la que no tiene boca
entre algas carcomidas.
(¡Ay, Patria! Por
vos, oscura sangre,
se regaron montañas,
llanos y mares
de flores azulinas,
lágrimas y estertores).
Vengan hermanos:
¿no ven como brilla
el cuerpo del héroe en el océano?
¿no ven como brilla
el cuerpo del héroe en el océano?
¿no ven la luz brotar
del centauro?
Halo que rompe la
tiniebla y llega al presente,
aclarando el horizonte,
fijando un rumbo
que siempre
será el sur:
será el sur:
el sur que es el norte de
la Patria.
DE LUZ
"El sol sale sobre las avenidas"
Poco a poco,
levantarnos de nuevo,
una vez más.
Es preciso seguir.
Es preciso salir de
la tristeza.
"Espero -me
dijiste- "ese rayito de sol
que me dé
calor".
Vos quedate junto a
mí.
Ayudame a pasar este
tiempo de prueba.
A encontrar personas
que acepten
y compartan mi
fragilidad.
Permanecé junto a mí:
que el dolor no
prevalezca sobre la alegría.
Tu luz me ha vuelto
más sensible a los demás,
capaz de mayor
comprensión,
más atento al
sufrimiento de los otros.
Me enseñaste a dar
vida, presencia que permanece.
Porque ninguno vive
sólo para sí mismo.
Vivimos para los
demás y para Dios.
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