lunes, 29 de agosto de 2016

DIARIO POÉTICO (1975-1981): OTROS POEMAS

DIARIO POÉTICO 


Publicado en diciembre de 1989, reunió mis primeros textos y los que devinieron hasta los primeros años de la década del '80. 

OTROS POEMAS 
El examen (de octubre del '76)

Ha pasado el tiempo.
Feliz pedía otro café, unos días antes, 
en el eterno aniversario de la adolescencia.
Fue a rendir mi alma
en vilo
y volvió ajada para siempre.

Después pasó por otros exámenes
en aulas grises frías.
Alguien quedó en un banco
con la cabeza gacha, el sol
en manos ajenas.

A Miguel de Unamuno 

"Me duele España",
dirías, Miguel, ayer, allá.
Y en el aquí y ahora, 
y en otros años y en otra tierra,
ha perdurado el espíritu,
ese mismo desencarnado de Pascal
y del señor Quijote,
esa esencia misteriosa del hombre.

Del pensamiento contradictorio,
surgió la roca maleable y dura, 
el revés de las cosas y de la vida.

Dentro tuyo, agonizó el Cristo,
no murió nunca la lucha.

"He aquí al Hombre": 
"Dios mío, ¿porque me has abandonado?"
La duda va signando los siglos.


Confesión nocturna

Dentro de unos momentos
voy a salir
y sin haber expresado lo que quería.
Pasan tantos pensamientos
en una ráfaga de cansancio
y alcohol,
que escapan a la dulce compañía
de sentirlos terrestres y humanos
hasta el fin.

Esta es la memoria del vino:
la apagada inquietud de los vivos,
la huella que marca una dirección
de una existencia sin porvenir,
la sed que borra el amargor del destierro,
las traiciones, 
los desatinos,
la falsa fe 
y la mentira.

Quizás esta confesión pueda ayudarte
a vos, para que comprendas
qué lejos estoy del cielo, 
y qué cerca del silencio,
qué solo,
qué triste.










jueves, 25 de agosto de 2016

DIARIO POÉTICO (1975-1981): EDAD DEL HIERRO

DIARIO POÉTICO 



EDAD DEL HIERRO (completo)
Los vencidos 

Pedirán por la cabeza de los vencidos, hoy y siempre. 
Está entregándose al sueño el Soñador, brilla su arco 
hacia la luna. Ha recuperado su viento, la calle en calma.
Agoníza, sin embargo, bajo el horizonte.

Hoy por hoy y siempre.
Los vencidos.
La leyenda azul y el Hombre de Sangre.

Soledad

El pequeño abre su mano 
y guarda las monedas del asombro, 
la compasión.
¿Qué habrá sido de aquellos hermanos míos, 
armas sutiles del odio?
No esperamos, vamos hacia el Otro, 
aquel Solitario clavado de pies y manos.
Víctimas y victimarios confundidos. 
Flageladores y flagelados
juntos,
al borde del abismo.

Ausencia

¿Adónde estás, alma mía? Ojos, pena, luz cetrina.
Una dulce enfermedad de lluvias pasa devorándome
y el canto corre de boca en boca, 
atraviesa labios y campanadas,
tardes de amor disueltas en fiebre.
Si vienen frases viejas, 
vos serás la angustia, 
la esperanza que no calla,
estos veintitantos años 
perdidos y encontrados, 
el amor y mis amigos.


Los desesperados

Encontré las campanas de la redención.
Una luz azul me dio de lleno en las vísceras.
Ahora recuerdo a unos desesperados
sentados sobre la Vida, 
el árbol donde se ahorcó el Traidor, 
la aurora del Viernes.

Demiurgos

Fabricaban esferas en los labios 
y un canto violáceo
desprendió de la luna, el mito.
Hay que volver a las fuentes.

No correr por los paraísos,
no subir.
Hundirse con las mismas armas del enemigo.

Alquimia

El maestro es a la vez receptáculo. De él volaron 
los mundos, las mareas, el microcosmos.
Por analogía, el hombre alcanzó el sueño de unidad.
¿Para que dicen: Técnica, Producción, Automatización,
si la alquimia es iluminación verdadera?

Solo

Simplezas del hombre solo: menor o mayor angustia, 
charcos de nubes, de diluvio enfurecido.
Exclamación y salto hacia la Verdad.
Quedan estos sueños, la sangre.

Razón

Esta prisionera y ama 
de cuanto sueño puro hubo en mí, 
no cantará ahora que caigo 
y abrevo de la nostalgia.
Tampoco estará esperándome en el hundimiento.
(¡Cuánto sueño puro en mí y lo destruiste!).

Arbol

Pureza y desolación. 
La noche y el día en el eclipse vegetal.
El aire de los sauces camina por la cabellera
y me acerco 
a beber la inocencia.
La rama que se hizo madera 
suelta la coronación del cáliz.

Ojos

¿No vieron mis dudas? 
¿No escucharon el rugido del volcán,

del tifón,
del cometa?
"Ver a través de la sangre".
Los ojos no saben de luz,

no aprendieron a equilibrar la tristeza de los días,
no comprendieron tanta vida. 

Inocencia

¡Estoy tan sucio! Miro, camino por la vida.
No me detengas en el cuerpo.
Aquella luz no era sino ocultamiento.
Pero, ¿de dónde rescatarte? 
¿de dónde, primavera, niño, árbol? 
Llorar por todos. 
Llorar para que resucite indecible y celeste.

Culpa

No es nada, lacra de mi engaño. 
Apenas comprendo algo.
El juego de los bastardos no puede seguir, no debe.
Afuera está creciendo la furia, y yo, diminuto, 
soy la gota del resentimiento,
el hilo de baba de los miserables.

Mujer

Está quieta frente a la luna. 
La sonrisa, los años de los años, 
el corazón que rescatará al vencido.
La mujer es el árbol primitivo, 
el impulso ascendente al Uno y a la muerte.
Ahora que estará detrás de la muerte, 
vendrán a fundirse el alcohol, 
los pesares 
y la alegría que pasa.

Amor 

Ella me espera en el barrio, sentada en el cansancio.
Voy aferrado a mis miedos, esperanzas 
y a un corazón cercano y cercado.
Cuando llego, se abren flores en los ojos.
El alma de fiesta, 
aún harta de mediodías y desazones.
Aún con sueños de gloria.
No me miento. Descargará vientos, flechas y árboles sobre mí.
Y seré su mendigo.

Ser

El corazón del Otro es el desfiladero, 
la muerte verdadera, 
el cansancio del corazón suplicante.
Ser es ser corazón: 
el corazón fraterno, 
el ausente y el presente,
pero al fin "El que es".

Reino

Allí estabas, sentado a la diestra de Dios. 
Descendiste y todo fue alegría, piedad, el poder de devolver
las ilusiones, las mañanas y el alma a los muertos por dentro.
¿Dónde estás Señor? ¿No ves que estamos solos 
y que el Reino es isla de reptantes, feria de carniceros?

Iluminación

Nada por implorar. Es tanta la descomposición 
que es inevitable la aparición de la belleza.
El campo de azucenas cuesta palabras, exigencias,
devastadoras cruzadas de suplicios y entregas.
Es tarde, viene la noche. 
Me llevan y voy a despertarme.

Angustia

Los dientes como raíces muerden el corazón: 
ternura deshecha.
Oscuridad. 
Y esta mañana de sábado 
por donde esquinas, 
amigos en carnavales y lluvias,
son zarpazos de un tiempo pánico.
¿Inquietud del que cree? 
¿Aires de ayeres como mariposas 
de huesos?
El plexo, amor, fantasmas, dudas.

DIARIO POÉTICO (1975-1981): FULGORES

DIARIO POÉTICO 



FULGORES (Fragmentos)
Espera y Memoria 

Lejanos
abrieron días y calles, estos simples recuerdos,
que aguardan -como aguarda solitaria-
ese rostro de mujer que dije
no haber conocido.

Yo la olvidé apenas en una primavera
de amor sin porvenir,
en que recorrí Buenos Aires
y ahogué  mis pasos en angustia de atardeceres.

(El cemento no se apiadaba
pero yo seguía con la fuerza que da el corazón:
él se partió como una manzana al sol.
Hundí mi frente en la tierra
y arranqué los diarios de las plazas).

Alguna vez, ahora, antes -todo se va diluyendo 
en este conocimiento de caminante anónimo-
resonó la lengua del día en su voz:
pero no nos entendimos, 
hablamos como extrañados
por las devastaciones y las piedras. 

Esperamos el final. Abrimos la pasión
y se filtraron las hiedras, 
las lluvias y
la penumbra.

De vez en cuando la busco. Y me parece
que aguarda en su orfandad de caricias
ese rostro de mujer que dije no haber conocido.

Amanecer

Se impone el canto del azul,
el fértil soplo,
la alegría.
Voy hacia un territorio sin tiempo.
Sin añoranzas, 
esta vida
vuelve a dar los frutos necesarios. 
Apenas amanece
y me quedo con esa voz cercana.
Descubriré caminarte
bajo la lluvia, 
florecidos los paraísos.

Abril Nuevo

Me disgusta la idea
de dormir bajo el cielo de marzo.
Abril acomoda hojas. Y me cubre de ramas.
Siento que un aroma de cálices
va, poco a poco, impregnando hasta el aura.

Las lluvias de abril
son lluvias de vida:
duermen a los niños y me duermo yo bajo el paraguas.

¡Milagro de sustancia eterna, abril nuevo!
¡Canto de luz transfigurada con la caída de la tarde!

Mis hermanos tristes se alegran
con el fruto de los días.
Se guardan un pedazo de campana.

A Ella, como siempre, 
la veo oscura...blanca...






miércoles, 24 de agosto de 2016

DIARIO POÉTICO (1975-1981): CONTRAPODER / VEREDA

DIARIO POÉTICO 

Publicado en diciembre de 1989, reunió mis primeros textos (datados de 1975) y los que devinieron hasta los primeros años de la década del '80. El poemario estaba integrado por más de sesenta poemas (o intentos de serlos), organizados bajo los subtítulos: CONTRAPODER, VEREDA, FULGORES, EDAD DEL HIERRO y OTROS POEMAS.

CONTRAPODER (Fragmentos)
La partida 

Pues bien, 
la partida es un cofre de 
tristeza arcana,
desiertas calles,
memoria completa de días y sueños.

La partida es quedarse de a pie,
solo, frente a un muro de ciegos,
con la amarga inquietud
de creerse eterno.

Alma-poesía

Después de tanto tiempo
vuelvo a vos.
Desde donde partí, pero distinto:
las calles, el corazón, los juegos que 
nos sabíamos jugar.

Uno es infinitamente distinto.
El fuego que recogíamos en tardes y tardes
se apagó. Brilla otro, más azul.
Y la vida nos fue tirando cenizas, puertas pesadas
pero invisibles, 
cárceles donde pasamos madrugadas.

Hacia el oeste no fui más: allí se gestaron mis emociones.
Allí nacieron, crecieron y pasaron a mejor vida.
¿Qué tono salir a encontrar para pintarte?
¿Qué miríadas de ternura dejar sobre avenidas húmedas?

Y así, es entonces preferible que vos vengas tal cual sos:
fraca, dura, no comprometida más que con la emoción,
contradictoria,
mítica y nada civilizada.
Tal como nadie, en una edad de furia.

VEREDA
Días postergados

Una vez creí tener párpados cristalinos.
Soñe que era de día,
que el calor fundía las piedras
y los aguaceros eran sólo lágrimas
de un étereo globo cósmico.

Era por septiembre
y en el techo se posaban
las delicias de la aurora.

¡Pasaron tantos septiembres!
Tal vez ahora regrese el viento.


Rocío por las mañanas

Sopla el aguacero de los pobres.
Las hojas, limpias de tristezas,
elevan su grito destemplado
por tus mañanas del río.

La luna, frágil linterna,
enloquece al abrazo del amor de los días.

Es el momento -dulce aire- que inspira
a nuestros cuerpos permanecer bajo el aguacero.

Por el horizonte, estrellas y ángeles.
Y el rosal, bajo una mancha de oro.

LOS PRIMEROS POEMAS (1975-1981): LO QUE QUEDÓ DEL INCENDIO

LO QUE QUEDÓ DEL INCENDIO

DIARIO POÉTICO reunió mis primeros textos de 1975, salvados de varias oleadas de insatisfacción y posterior destrucción- y los que devinieron hasta los primeros años de la década del '80. 


El poemario estaba integrado por más de sesenta textos, organizados bajo los subtítulos Contrapoder, Vereda, Fulgores, Edad del Hierro y Otros Poemas. 


Los 300 ejemplares de la edición se imprimieron en diciembre de 1989, con la colaboración invalorable de Juan Bautista Soler, periodista, quien tipeó y corrigió el material en sus momentos libres, y de Santiago Montero, un generoso gráfico quien lo imprimió al costo. La ilustración fue obra de Alberto Grilanc, entrañable compañero de trabajo. 


DIARIO POÉTICO fue distribuido entre amigos, compañeros de trabajo y militancia y algunos personajes que admiraba. 


Obtuvo tres o cuatro reseñas: una crítica negativa en la revista Crisis realizada por el gran poeta Ramón Plaza; otra, de carácter benévolo en la sección cultural de la revista Prensa Ecuménica; la última, una módica mención en el suplemento cultural del Diario Sur.